Manto de Polvo
| Autor: | Hobbs, Thomas Locke |
| Colaborador: | Prudencio Curi, Ignacio (Editor Literario) |
Manto de polvo es un libro que explora el habitar en y con las montañas durante la expansión urbana de la ciudad de La Paz. El libro se centra en La Paz desde sus márgenes en expansión. Revela el crecimiento de una ciudad no planificada e insostenible. A través de sus fotografías podemos comprender que las montañas no son estáticas: tumban, entierran y levanta polvo. Pero también puede mostrarse suaves, casi dóciles, dejándose cuadricular. Cohabitarlas es vivir en tensión permanente: cualquier día pueden rebelarse y expulsar a todos. A su vez, los tractores conducidos por humanos buscan controlarlas.
Chuquiago Marka es el nombre de la ciudad de La Paz en aymara. La nación indígena es gran parte de la población de esta ciudad. Para esta visión indígena, la montaña es un ser con agencia propia: se la llama achachila— al igual que a los abuelos—. Los aymaras realizan ofrendas, rezos y bailes para las montañas. Se pide permiso para habitarlas, pues su decisión determina el futuro. Esta mirada invita a ver a las montañas como presencias vivas que disputan su estar con los humanos.
Las fotografías captan la tensión entre montañas y viviendas. Thomas Locke Hobbs plantea nuevamente la discusión sobre humanos y naturaleza, pero la retoma para mostrarnos loteamientos, avasallamientos y terrenos a la venta. Casas que, apiladas una sobre otra, parecen montañas: calaminas, ladrillos, cemento y vidrios improvisados… desordenados, como si estuvieran a la deriva del tiempo. Y ese mismo tiempo es la materia de las montañas. Percibimos gradas que se hacen montañas y montañas que terminan como gradas.
Con mirada aguda, el artista propone que las montañas son una extensión más del capitalismo inmobiliario en La Paz. Esto puede parecer una herejía frente a la creencia de las montañas como seres coexistentes. El dinero se impone sobre todo. El libro permite conocer la contradicción entre los discursos de las montañas por el mundo aymara, los planes urbanísticos que plantean formas de cohabitar con la naturaleza, la informalidad y las prácticas reales impulsadas por intereses privados que invaden la montaña para construir y especular.
Las fotografías revelan el poco valor que se da a las montañas como espacio de encuentro con la naturaleza. Se invaden, aplanan, privatizan. La Paz, ciudad enclavada entre montañas, no parece pensar en el valor de estas no solo como paisaje, sino como hábitat con formas de vida: animales y plantas. La presión inmobiliaria, la ausencia de planificación urbana y el deseo de tener vivienda propia destruyen ese hábitat. Donde hay alguna montaña, se ve un espacio libre para invadir, lotear y edificar.
Este libro nos ayuda a pensar en conexiones tierra-cables, montaña-grada, piedra- calamina, tubería-madera, maseta-meseta: las muchas otras posibilidades de este nuevo hábitat urbano en expansión. Un paisaje construido sobre la especulación inmobiliaria que edifica una nueva topografía. La estética en blanco y negro nos deja ver con claridad las contradicciones de una ciudad que destruye aquello que la caracteriza.