Como Tú: Sinergia de Vida entre Humanos y Animales
| Autor: | Barriga Nava, Jackeline Leonor |
INTRODUCCIÓN
1.- SOBRE EL LIBRO
El libro “Como tú: Sinergia de vida entre humanos y animales” surge de un programa educativo-cultural titulado “Como tú”; se difunde de manera virtual, a través del colectivo peruano “Capulí, Vallejo y su Tierra”, una vez al mes desde la gestión 2023 hasta la actualidad. Mi rol en este proyecto ha sido el de investigar, sintetizar y compartir todo el contenido que damos a conocer en nuestras sesiones virtuales.
La idea de crear este espacio fue de su director, el Dr. Danilo Sánchez Lihón. Con su aguda intuición pudo percibir la admiración que siento por los animales, ya que desde mi corta edad me gustaba leer sobre la asombrosa naturaleza y en esta magnífica creación se encontraban los animales. El programa “Como tú” tiene el objetivo de concientizar al ser humano sobre los animales por medio del conocimiento, describiendo sus maravillosos beneficios en nuestra sobrevivencia y cualidades de manera individual, para que las personas no los perciban como seres inferiores, sino como ellos mismos, pero de otra especie. Esta experiencia me pasó a mí, al informarme con lecturas aspectos sorprendentes de los animales, como por ejemplo: Un halcón tiene 5 a 8 veces una visión más aguda que los humanos, puede ver a un ratón a 1.5 km, y por otra parte, las arañas protegen nuestros cultivos, reducen el uso de pesticidas químicos y ayudan a controlar insectos peligrosos, trabajando 24/7 como un ejército silencioso a nuestro favor, es decir que gracias a las arañas comemos, entre decenas de animales que leí, por ese motivo nunca más volví a ver a los animales de la misma manera, además como activista en contra del maltrato animal, recogo animalitos de la calle que llegaron a ser mis mascotas, los cuales me dan mucha alegría, también no faltó el ejemplo de mi padre, porque de la misma manera amaba a los animales.
Estas peculiaridades tan sorprendentes que los animales han aportado a la vida del ser humano, considero que son mandados por Dios, porque nos otorgan de alguna manera, dos elementos fundamentales para vivir: La alimentación y el aire que respiramos, siendo parte de nuestra seguridad alimentaria y de nuestro bienestar integral. Además de inspirarnos en el arte y la cultura, e investigarlos para el desarrollo de la robótica, biomedicina, astronomía, psicología y tantas áreas donde se desarrolla el ser humano.
De esta manera, “Como tú”, siendo un programa virtual, se convierte en este libro que engloba integralmente la vida de los animales, desde su naturaleza hasta su alma; es una descripción de su magnífica naturaleza. No existen diferencias sustanciales con el humano, según estudios; por ese motivo se llama COMO TÚ.
Somos una sinergia de vida…
Para la construcción del libro, he seleccionado 20 animales que expuse en el programa que mencioné. Esta primera edición está considerada como el “Tomo 1”; el propósito de esta producción es llegar por lo menos a 3 tomos; en ese caso se estaría tomando en cuenta a 60 animales. Todos comparten los mismos subtítulos y desarrollo:
• Características generales más sobresalientes
• ¿Cuáles son los beneficios para el ser humano?
• Datos interesantes
• Otros aportes
• Depredadores principales
• ¿Cómo ayudarlos?
• A manera de resumen (con una frase o poema, para englobar algunas características principales del animal)
Lo que espero del presente libro es que sirva de consulta educativa y de información, además de llegar a la sensibilidad de las personas y poder hacer que nazca en ellos respeto y consideración y, a través del conocimiento, reducir el maltrato animal, empezar a cuidarlos y verlos como iguales en dignidad; por ese motivo es fácil de leer, didáctico y he tratado de redactar una información completa para conocer a cada animal.
Además, “Como tú” está realizado desde una de mis actividades, el periodismo; no se puede quedar únicamente en video, quiero que se eternice mediante un libro.
Es una recopilación de información libre de tecnicismos, para que cualquier persona no especializada en animales entienda, se enamore de la naturaleza animal, de los aportes que presenta para el ser humano y su belleza externa sin igual.
A todos los lectores, les ofrezco un libro que no se arrepentirán de leer; conocerán la esencia profunda de los seres que viven entre nosotros. Con este libro no querrán aplastar a una hormiga y, peor, golpear a su mascota. Entre ambos, animales y humanos, nos ayudamos para sobrevivir. Ellos nos dan la vida a través de sus aportes y nosotros también les debemos retribuir: Sin lastimarlos, sin explotarlos, sin desconocer que ellos sienten, aprenden, viven; por ese motivo, si te acercas a una araña con un zapato, ella huirá de ti.
Ningun ser vivo se encuentra preparado para morir. La vida se respeta..
2.- RESPALDO CIENTÍFICO: ¿POR QUÉ SE DEBE CONSIDERAR A LOS ANIMALES?
2.1.- Investigación 1: Los animales, la base de nuestra supervivencia en la seguridad alimentaria y salud
La relación entre el ser humano y los animales no solo es utilitaria. Por ejemplo, la Biblia, desde su creación, nos esclarece el cuidado y la responsabilidad. En Génesis 1:26-28, Dios otorga al hombre el dominio sobre los animales como un liderazgo servicial y protector, y por supuesto no es la explotación (Biblia By Logos, 1993). Asimismo, en el Génesis 2:15, al hombre se le encomienda "labrar y cuidar" el “Jardín”; es decir, que administre “responsablemente” toda la creación (De los Santos, 2004), entre ellos la naturaleza y los animales.
En cuanto a la evidencia científica, esta se encuentra relacionada de manera coherente con la religión, específicamente con la “seguridad alimentaria”, ya que los animales son fundamentales no solo como fuente directa de alimento y nutrientes, sino como un sistema que hace posible la agricultura, por lo tanto es importante conocer lo siguiente:
• Los animales son polinizadores: La mayoría de los cultivos frutales, hortícolas y forrajeros del mundo dependen de la polinización animal (Klein et al., 2007). La abeja como polinizadora es la más conocida, pero además se encuentran las mariposas, moscas, murciélagos, aves, entre otros animales. Su extinción representa una amenaza para la alimentación humana. Este servicio gratuito que brinda la naturaleza está reflejado en Salmos 104:10-14, 24-25, que menciona una creación interconectada donde las criaturas, cada una a su tiempo, cumplen su rol para el beneficio de su supervivencia y la del humano.
• Los animales son reguladores de plagas: El enemigo natural de la agricultura son las plagas. Sin embargo, existen animales depredadores naturales como arañas, mariquitas, aves insectívoras y murciélagos, entre decenas de animales, que actúan como control biológico, reduciendo el uso de pesticidas (Landis et al., 2000). Este equilibrio ecológico evita pérdidas masivas en las cosechas y reduce la contaminación ambiental. En otras palabras, la mejor manera de corregir un desequilibrio en la naturaleza es con la propia naturaleza, es lo más sabio, porque no podemos destruir nuestro único habitat para vivir.
• Los animales son mantenedores de la fertilidad del suelo: La salud del suelo es la base de la seguridad alimentaria. Animales (solo se toma algunos como ejemplo), como las lombrices de tierra, los colémbolos y los nemátodos benéficos son ingenieros del ecosistema. Descomponen la materia orgánica, reciclan nutrientes, mejoran la estructura del suelo y promueven la actividad microbiana (Lavelle et al., 2006). Su labor constante y oculta a los ojos del hombre sustenta la productividad a largo plazo; nos recuerda que la creación trabaja en conjunto, a menudo desde lo invisible, para sostener la vida.
• Los animales son fuente directa de alimento y resiliencia: Además de su rol ecológico, los animales de granja proporcionan proteínas de alta calidad como son la carne, leche, huevos y subproductos. La diversidad de razas ganaderas locales, adaptadas a entornos específicos, es un reservorio genético para adaptar la producción al cambio climático y a nuevas enfermedades (FAO, 2015). La administración con sabiduría de este recurso se menciona en el principio bíblico del cuidado del prójimo y de las generaciones futuras: Proverbios 12:10 afirma que "el justo cuida de la vida de su bestia. Mas el corazón de los impíos es cruel" (Reina-Valera, 1960). Por otra parte, la cosmovisión andina menciona que la muerte del animal debe ser lo menos dolorosa y rápida posible; no hay que hacerles sufrir; de lo contrario, te viene el “Muchuy”, significa mala suerte para su propietario. Por mi parte, la vida y la muerte deben ser dignas; si bien los animales en su vida salvaje mueren de manera cruel por otros animales (así parece); sin embargo, nosotros como humanos tenemos la creatividad y la ciencia para revertir su sufrimiento o alternativas para no consumirlos.
• Los animales son la base de la economía rural: En numerosas regiones del mundo, los animales de tiro son herramientas vivas para la agricultura. Su fuerza se emplea en acciones como la apertura de surcos, la siembra y la trilla, permitiendo la producción de alimentos en terrenos donde la mecanización no es factible. Además, actúan como el sistema de transporte esencial para transportar cosechas a los mercados y a las personas, para el comercio y el acceso a servicios, reforzando las economías locales (Chirgwin, 2018). Esta contribución directa y distribución de alimentos es tambien la base de nuestra seguridad alimentaria.
• Los animales aportan a la salud integral (bienestar biológico, emocional y mental): El concepto de seguridad alimentaria debe entenderse de manera holística, incorporando también a la salud, porque el humano es mano de obra para el desarrollo y productividad de la sociedad, ya que la depresión, consecuencias de la violencia, desnutrición, actitudes de corrupción o patologías es un desgaste socioeconómico adicional para el Estado.
La evidencia científica respalda la "hipótesis de la biofilia", que postula una conexión innata entre los seres humanos y la naturaleza (Sachs, 2022). La interacción con animales y entornos naturales reduce significativamente los niveles de cortisol (la hormona del estrés), la ansiedad y mejora el estado de ánimo (Twohig-Bennett y Jones, 2018; Klalid, 2019). Este principio sustenta terapias basadas en la naturaleza, como la arboterapia o las intervenciones asistidas con animales, para tratar el estrés postraumático, la depresión y mejorar la rehabilitación cognitiva (Kamioka et al., 2014). Un ser humano con sólida salud física y mental, es más resiliente y productivo, por lo cual impacta en el desarrollo y productividad de su país, porque se convierte en un talento, un recurso humano útil y bueno para la sociedad, para este resultado los animales y entornos naturales son innegablemente importantes.
• Los animales son fuente de avances médicos y farmacológicos: Los animales son parte de las investigaciones biomédicas. El estudio de su fisiología, genética y enfermedades, entre otras curiosidades, ha permitido comprender patologías humanas y desarrollar medicamentos, vacunas y procedimientos quirúrgicos que salvan vidas. Desde la insulina, extraída al inicio de páncreas porcino y bovino, hasta los modernos anticuerpos monoclonales, la deuda de la medicina con la investigación animal es incalculable (Franco, 2013). La biomimética, que estudia las adaptaciones animales para soluciones humanas, ha dado lugar a innovaciones como los anticoagulantes basados en la saliva del vampiro común o estudios de regeneración tisular a partir del ajolote (Benyus, 1997, mencionado por Redes 19. Rocha et al. 2012).
La investigación animal salvó millones de vidas humanas, pero con ello también hubo millones de muertes animales en laboratorios, lo cual debe desaparecer porque la raza humana no puede ser salvadora y biocida al mismo tiempo; con el pretexto de hacer ciencia, no puede replicar el sufrimiento con prácticas sin ética. Utilizar cultivos de tejido en 3D, simular el cuerpo humano y modelos computacionales pueden ser una alternativa con humanidad.
• Los animales son inspiración para la innovación tecnológica y la biomimética: La disciplina de la biomimética se dedica a emular sus diseños y estrategias para resolver problemas humanos complejos; entre ellos se encuentran en la agricultura, la salud, incluso en planificación urbana (Pacheco, 2025, p. 27) aquí tenemos algunos ejemplos:
o El velcro, inspirado en los mecanismos de adhesión de los frutos de la bardana.
o El diseño aerodinámico de trenes bala, modelado a partir del pico del martín pescador para reducir el ruido y la resistencia.
o Sistemas de refrigeración pasiva inspirados en los montículos de las termitas.
o Otros.
Todas estas contribuciones se interrelacionan bajo el paradigma de "Una Salud", establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) (2017), el cual reconoce que la salud humana, la sanidad animal y la integridad de los ecosistemas están vinculadas. La gestión sostenible del vínculo humano-animal-ambiente previene zoonosis (enfermedades que saltan de animales a humanos) y garantiza los servicios ecosistémicos, la seguridad alimentaria y el bienestar global, constituyendo el desarrollo de cualquier nación.
Asimismo, integrando la visión bíblica de la mayordomía responsable con el conocimiento científico, queda claro que los animales son cooperadores de vida en el sustento de la humanidad. Su valor no es únicamente a su conversión en productos, también a las funciones naturales y gratuitas que mantienen el equilibrio del planeta, como la polinización de cultivos, el control natural de plagas, la dispersión de semillas y el reciclaje de nutrientes, entre otras. Sin estas acciones, los ecosistemas colapsarían, afectando la producción de alimentos, la salud ambiental y la economía humana.
“Su valor es incalculable y su pérdida, irreversible”.
Por tanto, conservar la biodiversidad animal, proteger sus hábitats, promover prácticas agropecuarias respetuosas y con consideración, además de evitarles dolor, sufrimiento y maltrato, es parte de nuestra necesidad ecológica y económica, pero también es parte de nuestra expresión de sabiduría y humanidad, como dice la cosmovisión andina: “Ambos nos criamos”.
La seguridad alimentaria del mañana depende de nuestra capacidad de honrar esta relación de interdependencia con los animales, porque gracias a los animales se poliniza aproximadamente el 75 % de los cultivos alimentarios mundiales (FAO, 2025). De los 115 principales cultivos globales consumidos por los seres humanos, 87 % dependen, de alguna manera, de la polinización animal y se estima que entre el 5 % y el 8 % de la producción mundial de cultivos, con un valor de mercado anual de 235 - 577 mil millones de dólares, es directamente atribuible a la polinización animal (Bayer, 2020).
2.2.- Investigación 2: Los animales reguladores de nuestro oxígeno y clima
La narrativa simplista menciona que "los árboles y el fitoplancton producen el oxígeno que respiramos". Sí bien es cierto, pero es una visión incompleta que omite uno de los papeles fundamentales de los animales como reguladores y facilitadores de estos procesos. Debemos entender que el oxígeno atmosférico es el producto final de un sistema ecológico complejo, donde los animales en el “proceso” actúan como ingenieros, mantenedores y equilibradores; sin ellos, la salud, distribución y productividad de las plantas y fitoplancton se verían afectados a largo plazo y, como consecuencia, afectaría a toda la vida sobre la tierra.
Los motores de la oxigenación
• Bosques: Principalmente a través del proceso de fotosíntesis, los árboles y la vegetación terrestre fijan el dióxido de carbono CO₂ y liberan oxígeno molecular O₂. Los bosques tropicales, boreales y templados son sumideros masivos de CO₂, además, son una herramienta contra el calentamiento global, pero la deforestación está reduciendo su poder. (Pan et al., 2011). Una persona promedio consume unos 550 litros de oxígeno al día; los árboles más viejos y maduros producen más oxígeno. Por ejemplo, un roble maduro puede producir unos 100.000 litros de oxígeno al año; esto equivale a unos 274 litros de oxígeno al día. Por otra parte, no solo otorga oxígeno, sino que mejora la calidad del aire al eliminar contaminantes y gases de efecto invernadero de la atmósfera (Ecording, 2024). La deforestación no reconoce si es árbol maduro o no; por lo tanto, uno de los enemigos de nuestro exígeno es la práctica humana de la deforestación, porque los árboles y las plantas nos otorgan el 30 % de oxígeno del planeta (One Tree Plante, 2025) y su destrucción significa nuestra autodestrucción.
• Fitoplancton: En los océanos, el fitoplancton son las microalgas y cianobacterias; realizan más del 50 % de la fotosíntesis global y son responsables de producir entre el 50 % y el 85 % del oxígeno atmosférico (Licea, 2018; ICM Divulga, 2022). Su ciclo de vida rápido los hace extremadamente sensibles a los cambios ambientales.
El problema central, es que estos productores primarios no existen en el vacío. Su capacidad para prosperar y mantener altas tasas de fotosintéticas depende de las condiciones biogeoquímicas y ecológicas que, en gran medida, son mantenidas por los animales.
El papel de los animales como facilitadores y reguladores de oxigeno
1. En ecosistemas terrestres (bosques):
Los animales son arquitectos de la resiliencia forestal y garantizan su salud y regeneración de la siguiente manera:
• Polinización y dispersión de semillas: Más del 87 % de las plantas con flor, incluyendo muchos árboles, son polinizadas por animales como los insectos, aves, murciélagos, para reproducirse (Ollerton et al., 2011). Mamíferos y aves frugívoras dispersan semillas a largas distancias, permitiendo la regeneración natural y la migración de los bosques frente al cambio climático. Sin estos animales, colapsaría la producción de alimentos y frutas, aumentando el hambre, y en los paisajes sobresaldrían plantas de polinización abiótica, es decir, solo con polinización de viento (anemofilia) y del agua (hidrofilia), lo cual no garantizaría ni la diversidad ni la eficacia de la polinización, porque la polinización animal es direccional, específica y eficiente, mientras que la del viento y del agua son aleatorias y masivas, por ejemplo: Una abeja lleva polen de flor en flor de manera eficiente y específica, mientras que la polinización por viento y agua lleva el polen al azar, desperdiciándose la mayor parte; eso significa que la biodiversidad de plantas y árboles se reduciría al límite si solo fuera con estas polinizaciones aleatorias. Esto significa que la biodversidad es importante, porque si una especie de planta o árbol falla por una plaga, sequía o enfermedad, las otras especies mejores adaptadas continúan realizando la fotosíntesis y produciendo oxígeno.
• Ciclo de nutrientes: Los animales del suelo como las lombrices, colémbolos, hormigas, descomponen la materia orgánica, reciclan nutrientes (nitrógeno y fósforo) y mejoran la estructura del suelo, haciéndolo más fértil para el crecimiento de raíces. También grandes herbívoros, a través de su estiércol, redistribuyen nutrientes, pero a gran escala. En otras palabras, este ciclo de nutrientes relacionado con el oxígeno es indirecto pero fundamental. Una mayor fertilidad del suelo promueve el crecimiento de más plantas, que a través de la fotosíntesis producen el oxígeno que necesitamos para respirar y vivir.
• Control de plagas y enfermedades: Las aves insectívoras, murciélagos y artrópodos depredadores controlan las poblaciones de herbívoros que podrían defoliar y matar árboles y previenen epidemias (Karp et al., 2013). Pero también los depredadores como los leones, lobos, osos, entre otras decenas de animales, previenen la sobrepoblación de otros animales, manteniendo el equilibrio del ecosistema, que favorece de manera importante la vida de los árboles, para producir oxígeno.
• Ingeniería del ecosistema: Algunos animales, como los castores y los elefantes, actúan como "ingenieros" de la naturaleza (Jones et al., 1994). Los castores, al construir diques, forman humedales que guardan carbono y regulan el agua. Los elefantes, al alimentarse y moverse, abren claros en los bosques y crean distintos tipos de hábitats. Esto hace que aumente la variedad de plantas y que el ecosistema sea más fuerte ante cambios.
Cuantas más plantas y árboles distintos haya, más fotosíntesis ocurrirá. La fotosíntesis es el proceso que produce oxígeno; además, esa fotosíntesis genera más materia vegetal (hojas, frutos, madera), que es la comida y los recursos que usan todos los animales, incluidos nosotros. Es decir, estos "ingenieros animales” ayudan, sin saberlo, a que tengamos más aire para respirar y más alimento.
En ecosistemas acuáticos (fitoplancton):
El fitoplancton son principalmente microalgas y bacterias fotosintéticas que flotan en el agua, no se las puede ver a simple vista, solo se ve en efecto masivo (el agua se colorea) o por microscopio. Sin fitoplancton, no habría océanos llenos de vida, porque “todas las especies marinas” se alimentan de fitoplancton; por lo tanto, tampoco existiría la pesca como fuente de alimento humano. Su rol es doble: nos da aire para respirar y alimento para comer. Su vida depende de:
• Luz solar como fuente de energía para la fotosíntesis.
• CO₂ (dióxido de carbono) disuelto en el agua, para fabricar su alimento.
• Nutrientes del agua como nitratos, fosfatos, hierro, etc. como los "minerales" esenciales para crecer.
En otras palabras, el fitoplancton depende de un equilibrio químico y trófico preciso, mantenido por distintos mecanismos, una de ellas la red alimentaria marina animal y organismos unicelulares, como ser:
• Bombeo de nutrientes o bomba biológica: La migración vertical diaria del zooplancton como el krill, copépodos, larvas de animales, protozoos y peces pequeños transportan nutrientes desde las profundidades hacia la zona fótica (donde llega la luz), fertilizando las aguas superficiales como abono para el fitoplancton (Ducklow et al., 2001). Sin este reciclaje, los nutrientes se hundirían y el fitoplancton escasearía y con ello el oxigeno que respiramos.
Se debe resaltar que la Migración Vertical Diaria sube nutrientes para fertilizar y baja carbono para secuestrar, completando un ciclo vital; este último mitiga el calentamiento global.
Entonces, el zooplancton captura carbono comiendo el fitoplancton que este a la vez absorbe carbono mediante la fotosíntesis que produce; incorpora ese carbono en su propio cuerpo (tejidos, caparazones); lo transporta verticalmente al migrar a aguas profundas, ¿cómo lo hace? lo libera en la profundidad mediante sus heces densas que se hunden rápidamente; si mueren, sus cuerpos muertos caen al fondo y disulto a través de su respiración.
El carbono que estaba disponible en la superficie queda atrapado en el océano profundo por décadas o siglos, reduciendo el CO₂ atmosférico. Pero el exceso de carbono también afecta al mar, saturándolo y acidificándolo.
• Control de poblaciones y reciclaje: El zooplancton, como el krill, come fitoplancton. Esto evita que el fitoplancton crezca sin control y colapse. Además, cuando el zooplancton y los peces mueren, producen desechos, liberan al agua nutrientes esenciales como el hierro, nitrógeno y fósforo, que vuelven a ser usados por el fitoplancton para crecer; es un ciclo continuo (Fernández, 2020).
• Regulación del carbono y el clima: La cadena alimentaria marina atrapa carbono. Por ejemplo, las ballenas fertilizan el océano con sus heces, lo que hace crecer al fitoplancton que captura dióxido de carbono CO₂ del aire. Al morir la ballena, su cuerpo lleva toneladas de carbono al fondo del mar para ser enterrado (Roman et al., 2014).
El dióxido de carbono no es malo en sí; lo que es malo es el exceso que esta siendo producido por la actividad humana (quema de combustibles fósiles: carbón, petróleo, gas y deforestación), provocando calentamiento global (efecto invernadero); cambio climático (sequías, inundaciones, incendios); acidificación del océano (daña corales, moluscos, ecosistemas marinos).
El océano atrapa carbono en el fondo marino para ayudarnos a que no se caliente nuestro planeta, pero el exceso que estamos provocando como humanos lo está envenenando. No es un basurero infinito
Por tal motivo, el mar es el principal regulador de la temperatura de la tierra; sin él, los cambios de temperatura serían extremos. Lo hace de tres maneras:
1) Absorbe, almacena y distribuye calor: El mar absorbe una enorme cantidad del calor que llega del sol, especialmente en los trópicos, y lo distribuye por el planeta a través de corrientes oceánicas, como la corriente del Golfo, calentando regiones frías.
¿Por qué sucede esto?
-Absorbe calor lentamente por su alto calor específico (necesita mucho calor para calentarse). Por ejemplo: La arena quema al mediodía. El agua, no. El agua tarda en calentarse.
-Almacena calor porque sus moléculas guardan mucha energía sin cambiar mucho de temperatura. Por ejemplo: Como un termo que mantiene el café caliente horas, el mar guarda el calor solar por meses.
-Libera calor muy despacio cuando el ambiente se enfría. Por ejemplo: En otoño, el mar aún está tibio mientras el aire ya es frío, templando la costa.
Esto sucede con el mar, porque es una propiedad natural del agua.
2) Modera el clima: Libera ese calor lentamente, evitando cambios bruscos de temperatura entre el día y la noche, y entre estaciones en las zonas costeras.
Ejemplo: En una ciudad costera como Barcelona, la diferencia de temperatura entre el día y la noche es más suave que en una ciudad del interior como Madrid, porque el mar libera el calor almacenado lentamente.
3) Intercambia gases: Absorbe dióxido de carbono CO₂ de la atmósfera, aunque causa acidificación, mitigando parte del efecto invernadero.
Ejemplo: El océano actúa como una "esponja de CO₂". Absorbe una parte del dióxido de carbono que emitimos (como el de los autos o fábricas), ayudando a que el calentamiento global no sea más rápido.
La afirmación: "Los animales cuidan de los árboles y el fitoplancton" no es verso poético, sino una realidad. Los animales mantienen las condiciones óptimas para que los árboles, plantas y fitoplancton funcionen a trávez de la fotosíntesis, lo cual nos otorga oxígeno para vivir.
• Sin polinizadores y dispersores, los bosques no se regeneran.
• Sin la fauna del suelo, los suelos se empobrecen.
• Sin depredadores, las plagas aniquilan la vegetación.
• Sin aportes esenciales y reciclaje, el fitoplancton carecería de nutrientes y al ser así deja de crecer y hace menos fotosíntesis, lo que reduce drásticamente la producción de oxígeno del planeta y altera toda la cadena alimentaria marina y humana
Por lo tanto, el oxígeno que respiramos es un servicio que depende de una cadena de vida: Cada animal cumple una función para sostener el motor fotosintético de la tierra (bosques, pastizales, plantas, fitoplancton). Proteger a los animales en todos los ecosistemas es, literalmente, proteger el aire que respiramos. Dependemos de los animales para vivir.
2.3.- Investigación 3: Los animales son seres sintientes y con conciencia: La necesidad de recuperar nuestra ética humana
Investigaciones como las de Descartes (1918), Low (2012), Singer (1975), Diaz (2019), Elwood (2012), Robler (2022), Darwin (1972) señalan:
Por mucho tiempo, los humanos han tratado a los animales como cosas para beneficio propio en la alimentación y el entretenimiento, sin pensar si sufrían o no. Incluso cuando el humano se preocupaba por los animales, era para explotarlos mucho más, como es el caso de criar animales más sanos para el consumo, sacando más ganancias económicas (Maldonado-Reséndiz, 2024).
Debemos entender que el ser humano piensa de esa manera, por dos aspectos primordiales: 1) La religión; algunas creencias como la judeocristiana decían que Dios dio dominio total al hombre sobre los animales. 2) La filosofía, pensadores como Descartes (1918), decían que los animales eran “máquinas sin alma que no sentían ni pensaban”.
Pero la ciencia cambió todas estas ideas, como es el caso de Darwin (1872), quien demostró que el ser humano es tambien un animal, parte de la misma cadena de la vida, pero controversialmente también afirmaba que son inferiores al ser humano.
Por otro lado, estudios de anatomía y fisiología probaron que mamíferos, aves, peces e incluso pulpos tienen sistemas nerviosos similares al del humano para sentir dolor, miedo y estrés. Si algo nos duele a nosotros, les duele a ellos con la misma intensidad.
El 7 de julio de 2012, un grupo de científicos proclamó públicamente la denominada “Declaración de Cambridge” sobre la consciencia de los animales; el texto fue redactado por el reconocido neurocientífico Philip Low (2012). Más tarde, el documento fue firmado por los participantes en presencia de Stephen Hawking.
La declaración es importante debido a que menciona:
La ausencia de un neocórtex no parece prevenir que un organismo experimente estados afectivos. Evidencia convergente indica que los animales no humanos poseen los sustratos neuroanatómicos, neuroquímicos y neurofisiológicos de estados conscientes, así como la capacidad de exhibir comportamientos deliberados. Por consiguiente, el peso de la evidencia indica que los seres humanos no son los únicos que poseen los sustratos neurológicos (unión cuerpo-mente-emoción) necesarios para generar conciencia. Animales no humanos, incluyendo todos los mamíferos y pájaros, y muchas otras criaturas, incluyendo los pulpos, también poseen estos sustratos neurológicos.
Singer (1975) establece el principio de igualdad entre los humanos y, hacia los animales no humanos. El principio de igualdad no establece un tratamiento idéntico, por ejemplo, entre un humano o un cerdo; sin embargo, sí establece una igualdad de consideración que puede llevar a tratamientos diferenciados; sobre todo se trata de una idea moral. Entonces lo justo no es dar a todos lo mismo, sino “dar a cada uno lo que necesita para estar bien”, valorando por igual su bienestar.
Cuando no se consideran los intereses de los individuos afectados argumentando la no pertenencia a una especie (cualquiera que esta sea, aunque comúnmente es Homo sapiens), se entiende como discriminación y se le llama especismo (discriminación hacia los animales). Para Singer, el especismo es tan inmoral como el racismo y el sexismo.
Sabemos que los animales no humanos pueden sentir especialmente dolor, porque lo deducimos de pruebas claras. Aunque nadie puede sentir el dolor ajeno, observamos que, si un golpe nos lastima a nosotros, es muy probable que también lastime a un animal que tiene un sistema nervioso y un cuerpo similar. Además, reconocemos en ellos las mismas señales de sufrimiento que mostraríamos nosotros: Gritan, se retiran, protegen una herida o cambian su comportamiento cuando algo les duele. Por lo tanto, aunque no experimentemos su dolor, las evidencias físicas, funcionales y de conducta permiten afirmar que los animales sí sienten. Por tanto, dice Singer (1975):
… El dolor se mide por su intensidad y duración, y los dolores de una misma intensidad y duración son tan nocivos para los humanos como para los animales […]. El dolor es dolor, y la importancia de evitar el dolor y el sufrimiento innecesarios no disminuye porque el ser afectado no sea un miembro de nuestra especie.
Lo que lo lleva a establecer que “no hay justificación moral para considerar que el dolor que sienten los animales no humanos es menos importante”; su consideración se convierte en una obligación moral. No es "qué bueno sería ser amable con los animales", sino que DEBEMOS SER AMABLES CON LOS ANIMALES PORQUE ESTÁ MAL HACERLES DAÑO, PUNTO. Su capacidad de sufrir impone un deber en nosotros.
Así, Singer (1975) plantea una teoría denominada sensocentrismo. Para Díaz Abad (2019), el sensocentrismo es una postura que sostiene la necesidad de otorgar, en algún grado, consideración moral a todos los seres sintientes (humanos y no humanos), evitarles sufrimiento, dolor y malestar.
Existen otras investigaciones que replantean los conceptos de dolor: nocicepción (alarma del sistema nervioso ), sufrimiento y conciencia, incluso en invertebrados. El manuscrito de Robert Elwood (2011), sobre dolor y sufrimiento en invertebrados, hace hincapié en aquellas investigaciones de la percepción sensible en estas especies. Recientemente, se ha publicado un reporte científico que sugiere que algunas especies de arañas saltarinas tienen movimientos de los tubos retinales que asemejan a los movimientos de los globos oculares durante las fases de sueño REM en los mamíferos. Este descubrimiento reafirma la idea de que no existe una separación evidente entre lo humano y lo animal.
¿Sienten los animales? La respuesta es sí. Darwin (1918), en su libro “The expression of the emotions in man and animals”, describe las emociones básicas: Miedo, enojo, tristeza, desagrado, alegría y sorpresa; sin embargo, también se han demostrado estados emocionales complejos como sentimientos en el resto de los animales, tales como el sufrimiento, la ansiedad, la frustración, la aflicción o pena, la depresión y la desesperanza.
No hay justificación moral para ignorar el sufrimiento animal. Negar su dolor solo por no ser humanos es "especismo", una discriminación tan grave como el racismo. Hoy sabemos que sí sienten, sufren y tienen emociones complejas como la tristeza, ansiedad, alegría.
Pero existen desafíos importantes: aunque el público es más empático, los veterinarios, quienes más deberían protegerlos, suelen perder empatía con los años, especialmente con animales de granja o laboratorio.
Pero no es solo que los animales tienen sentimientos, conciencia, también es muy importante resaltar que además entre humanos y animales tenemos características integrales casi idénticas, porque compartimos ancestros evolutivos y principios de la vida, como ser:
1) Las células y ADN, ambos humano y animal, estamos formados por células eucariotas y nuestro código genético (ADN) funciona con las mismas bases químicas (A, T, C, G: Adenina, Timina, Citosina y Guanina) (Alberts et al., 2010).
2) Órganos y sistemas: tenemos sistemas similares (nervioso, circulatorio, digestivo) con órganos análogos (corazón, hígado, pulmones, cerebro). El cerebro de todos los mamíferos incluyendo la humana comparte la misma estructura básica, incluida la amígdala para el miedo (Cleveland, 2023).
3) Procesos fisiológicos: Funciones como la respiración celular, la digestión, la transmisión de impulsos nerviosos y la respuesta hormonal son las mismas a nivel molecular.
4) Inteligencia y aprendizaje: Se han evidenciado que múltiples especies animales resuelven problemas, aprenden por observación, planifican, utilizan herramientas (Melaver, 2025). Por ejemplo: Los cuervos doblan alambres para sacar comida, chimpancés enseñan técnicas a sus crías. Lo cual demuestra cognición flexible, conciencia de su entorno y capacidad de adaptación como de los humanos.
5) Cuidado parental y vínculos afectivos: Existe maternidad/paternidad dedicada que va más allá de lo instintivo: lobos cuidan en manada a los cachorros; los pingüinos emperador turnan el cuidado del huevo en condiciones extremas. Solo son algunos ejemplos.
6) Existe duelo: Elefantes que acarician los huesos de sus muertos, delfines que cargan a sus crías fallecidas, gorillas que muestran tristeza ante la pérdida.
7) Vida social y cooperación: Los animales forman sociedades con reglas, alianzas y comunicación simbólica. El carbonero chino, combina sonidos en frases con un orden preciso, y los monos de Campbell añaden un sufijo a sus expresiones de alarma para hacerlas menos urgentes y menos específicas (Pardo, 2025).
8) Existen conductas de altruismo y empatía: ratas liberan a compañeras atrapadas incluso sin recompensa, bonobos consuelan a los estresados, ballenas jorobadas intervienen para salvar a focas de las orcas.
9) El juego, la comunicación, cultura rudimentaria, autoreconocimiento, transmicion de tradiciones, y decenas de pruebas evidencian que los animales y el humano no somos completamente diferentes, al contrario somos hermanos de distinta especie.
10) La supuesta superioridad humana: Los animales nos superan en sentidos y capacidades físicas como el águila en vista; leopardo en velocidad; pulpo en flexibilidad, pero eso no los hace superiores. La superioridad no se mide por habilidades aisladas, sino por conciencia moral y de proteger a quienes son vulnerables por nuestro poder.
Eclesiastés 3:19 reconoce un aliento de vida compartido: Los seres humanos terminan igual que los animales; el destino de ambos es el mismo, pues unos y otros mueren por igual, y el aliento de vida es el mismo para todos, así que el hombre no es superior a los animales. Realmente, todo es vanidad (Bible, 2024). La supuesta superioridad del hombre es completamente banal.
El respeto y consideración por los animales significa humanizarnos, es una forma de agradecerles y subsistir equilibradamente:
“COMO UN TÚ, NO COMO DIFERENTES”