LENGUAJE, LITERATURA Y EL ARTE DE ESCRIBIR
| Autor: | AGREDA MENDÍVIL, JOSE ANTONIO AGREDA MENDIVIL |
Tres preocupaciones tuve en mi vida académica, la primera está relacionada con el buen uso de la gramática, la segunda con la composición literaria y la tercera con la escritura, llamada, antes, composición o redacción. Mi madre, María Luisa Mendivil Salinas de Ágreda fue profesora de lenguaje, me incentivó a tener buena ortografía y mi tía Yolanda Mendívil Salinas de Yapur, hermana de mi madre y profesora de literatura, me incentivó a la lectura y escritura. Resultado del trabajo que tuvieron en mi educación mis dos mentoras, constituye el presente documento. Al margen de mis dos mentoras antes mencionadas, dos situaciones marcaron mi amor por los libros y la lectura. Primero, en mi infancia las vacaciones en la casa de mi abuela que eran de lectura en voz alta después del desayuno hasta la hora del almuerzo y después del almuerzo hasta la hora del té y en la noche hasta la hora de la cena, 2130, tiempo en que se solía leer el diccionario Larousse Ilustrado para niños. Segundo entrar a la biblioteca de mi abuelo, el Dr. Abogado Lucio Carlos Mendívil Rivero (falleció ejerciendo el cargo de Senador de la República en 1946), quien había dejado una biblioteca importante, al cual solo podíamos ver de lejos pues mi abuela indicaba que era del doctor.
Por todas estas razones he sostenido que la educación comienza en la familia, pues es este el entorno en el cual se adquieren los hábitos y costumbres, malos y buenos, en mi caso el amor por los libros y la lectura; la escuela, colegio y la universidad no educan, trasmiten información para que cada estudiante forme su propio conocimiento, es por esta razón que el conocimiento entre humanos, así hubieran gozado de las mismas condiciones, es diferente por diversos factores que van desde la genética hasta las condiciones sociales y económicas, sin intentar decir, que este criterio sea la única verdad.
En la década del 70, una condición para salir bachiller era que, en el último año de bachillerato, todos tenían la obligación de alfabetizar (ver Anexo A); así que, haciendo uso de un libro de primer año, “Alborada” que mi madre me dio, alfabeticé al cuidador de una casa de mi abuela en la calle La Paz de la ciudad de Potosí, Isidro Mamani, un obrero perforista de interior mina que vivía con su esposa y sus dos hijos de 3 y 5 años, me llamó la atención la extrema pobreza en la cual vivían, pero el entusiasmo de mi alumno era tal que logró aprender a leer, aunque con dificultad.
Cuando egresé del Colegio Militar del Ejército en 1979, una de las tareas en el Ejército era la de alfabetización a los soldados que no sabían leer ni escribir, es así que haciendo uso de los libros de primaria de mi madre, de acuerdo al nivel de conocimientos de los soldados que no sabían leer ni escribir, cumpliendo con el programa de alfabetización, me di a la tarea de incentivar hacia el aprendizaje de la lectura; pero, como había soldados que eran bachilleres y comprobando las lagunas que tenían en lenguaje y gramática me propuse preparar un texto básico que ayude a mejorar sus conocimientos, de esta manera mientras los analfabetos aprendían a leer y escribir, el resto de los soldados repasaban y aprendían aquellas reglas de la gramática en las que mostraban deficiencias. Posteriormente, el año 1993, el Ministerio de Defensa Nacional en forma conjunta con el Ministerio de Educación y Cultura y apoyado por el Proyecto BOL/90/006/PNUD-UNESCO, publicaron oficialmente el libro “Por Nuestra Patria – Aprendamos a Leer y Escribir en el Cuartel.
Una vez preparado el texto básico y haciendo uso de un mimeógrafo, policopié el texto en papel sábana tamaño oficio que entregué a los soldados. De esta manera, en mis años de instructor de sección y compañía, me acompañó el texto de gramática al que iba mejorando año tras año y cuando llegue a enseñar macroeconomía, microeconomía y otras materias en varias universidades, comprobé que uno de los problemas de los universitarios era la mala ortografía y por sobre todo que, lo que leían no entendían, lo cual creaba un rechazo hacia el hábito de la lectura, así gestión tras gestión logré escribir el presente libro cuya primera parte está referido al lenguaje y gramática; asimismo, a lo largo de mi carrera militar y mi carrera como docente universitario, escribí una infinidad de artículos, pensando siempre, en que una de las formas de contribuir con la sociedad es escribir, más aún en nuestra sociedad que existe un déficit en cuanto a la creación de teorías escritas. Por esta razón, el 2000, cuando era docente de la Escuela de Comando y Estado Mayor del Ejército, preparé un texto denominado “El Ensayo” que constituye la tercera parte de este documento. A partir de ese año, como docente de grado y postgrado, suelo entregar a mis estudiantes, como parte de la bibliografía de consulta, El Ensayo y el texto referido a la gramática con la intención de incentivar a mis estudiantes militares y civiles hacia el buen empleo de la gramática, la investigación y la escritura.
En los países en desarrollo o del tercer mundo, como el nuestro, existe deficiencia en cuanto a la escritura de libros, ensayos, artículos, etcétera; situación que es el reflejo de la incapacidad de la población de escribir, puesto que solo una pequeñísima parte del total de la población está dedicada a la escritura. Esta situación precaria, es una consecuencia de la incapacidad para investigará, además de no considerar referencias bibliográficas, pie de páginas, citas bibliográficas textuales y de referencia y otros aspectos elementales que hacen que un libro tenga, el respaldo bibliográfico respectivo, que da al ensayo, la importancia para que futuros investigadores tomen en cuenta un libro, al margen del género literario, considerando que para un investigador todo libro constituye una fuente de información.
Para poder escribir, cualquier tipo de obra, la condición sine qua non es, no solo conocer la gramática, sino dominarla, para lo cual, es importante que sean memorizadas todas las normas gramaticales y lo más importante, la mejor forma de aprenderlas, es a través de la lectura, sin embargo, la deficiencia de lectura es uno de los hechos que más afecta a la población boliviana, pues de acuerdo a la encuesta realizada por la empresa IPSOS el 2018, el 48% de la población boliviana no leyó ni un solo libro en un año. Entonces, como la mitad de la población no lee, los libros son caros y como son caros, las personas que escriben son muy reducidas, porque escribir es caros para la mayoría de la población de recursos escasos y como no existen incentivos para los escritores, el problema se convierte en una rueda sin fin, que no permite salir del fondo en que se encuentra la producción literaria en Bolivia.
La gramática es considerada una ciencia y una disciplina de la lingüística. En este libro se describirá a la gramática como una ciencia, pero ciencia positiva. Es considerada ciencia, porque cumple con las principales características en cuanto ser: metódica y sistemática resultado del empirismo científico, objetiva porque refleja la realidad, verificable por su comprobación, fáctica porque se basa en las observaciones, acumulativa porque se construye en base a conocimiento previo, falible no dogmática y finalmente especializada porque está compuesta por otras disciplinas. La gramática como ciencia positiva, utiliza métodos analíticos y empíricos que permite a la gramática deducir sus leyes, principios, reglas que rigen el lenguaje; las características descritas, hacen que la gramática como ciencia positiva, se refleje en la aplicación de sus normas y reglas, que están en constante evolución y cambio, porque no es dogma, de acuerdo a los cambios que suceden en la realidad y que se concreta en la aplicación de las normas y reglas sin lugar a discusión con la finalidad de que los hispano hablantes, se entiendan en la transmisión de ideas.
La gramática española es relativamente fácil de aplicar, la parte más álgida para la población en general constituye la comprensión de la acentuación de las palabras en cuanto al uso de la tilde o acento ortográfico y muy especialmente en cuanto a lo que se refiere al diptongo y el adiptongo o hiato, que la mayor parte de la población desconoce totalmente.
La falta de conocimiento y dominio de la acentuación se ha normalizado, tanto así que no colocar tilde en las palabras es algo corriente y que no genera preocupación alguna en los que dirigen la mal llamada, Educación Nacional y peor en la ciudadanía. Es tan preocupante esta situación que inclusive profesionales desconocen la acentuación, médicos, abogados, periodistas, ingenieros, militares, policías, etc., pero, también autoridades de los tres niveles de gobierno. Esta anómala situación, también se puede observar en libros y artículos de prensa publicados. También, algunas autoridades que presentaron en forma pública, cartas manuscritas con una infinidad de errores ortográficos, referidos especialmente a la acentuación prosódica y tilde, debido al desconocimiento de las normas de acentuación llegando a tal extremo de pensar que, al escribir todo el texto en mayúsculas, exime el uso de la tilde o acento ortográfico. Nada más equivocado, porque tanto en la escritura con mayúsculas, como son los títulos en libros impresos, sean manuscritos o impresos, deben llevar tilde de acuerdo a las normas gramaticales. Antiguamente, cuando la impresión de libros se realizaba en imprentas, por la imposibilidad de colocar dos tipos (vocal y tilde) por el reducido espacio, especialmente en el uso de letras mayúsculas, no se colocaba tilde, pero en las actuales circunstancias, por la modernización digital de la impresión, por norma se debe colocar tilde en palabras escritas con letras mayúsculas.
En mi vida cotidiana y académica, he tratado de hacer notar no solo a mis estudiantes la importancia de tener una buena gramática sino también a profesionales que por alguna razón tuvieron relación con mi persona, habiendo recibido respuestas nada cordiales como la de un ingeniero, que trabajaba en EMA Verde en el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz, en circunstancias en que me presentó un formulario llenado en forma manuscrita con más errores ortográficos que palabras.
La razón por la cual no se habla bien el español, se debe al desconocimiento del significado de las palabras y la única manera de poder tener una buena ortografía, además de conocer las reglas gramaticales, es leer. Se habla como se escribe, y como lo que se escribe no se entiende, se habla mal. Ejemplos de esta situación es el verbo “traer” que es usado indistintamente tanto para trasladar algo del punto donde está la persona que habla (punto A) hacia otro punto alejado (punto B) y a la inversa (o sea del punto B al punto A). La correcta forma de expresar sería, “llevar” del punto A (donde se encuentra la persona que habla) hacia el B (alejado) y “traer” del punto B (alejado del que habla) al punto A (donde se encuentra el que habla). Lo mismo sucede con el verbo “venir” que es usado tanto para dirigirse del punto A (donde se encuentra la persona que habla) hacia un punto alejado B. Lo correcto es expresar “estoy yendo” (del verbo ir) para dirigirse del punto A, en el cual se encuentra la persona que habla, hacia el punto B alejado y si alguien está dirigiéndose del punto B alejado hacia el punto A, donde se encuentra la persona que habla, será dirá “está viniendo”. Se ha normalizado utilizar solo dos verbos “traer – venir” y se ha obviado el empleo verbal de los verbos “ir – llevar”.
El presente libro se divide en tres partes, la Primera Parte referida a “Lenguaje, Gramática y Estilo”, la Segunda Parte a “Literatura” y la Tercera Parte “El Ensayo”.
La primera parte describe a la lengua, entendida como el conjunto de símbolos y sistemas establecidos por un grupo social, con la finalidad de lograr el entendimiento de entre los miembros de ese grupo social que utiliza la lengua. Bajo el criterio de que todo cambia, que todo es perfectible y que no existen verdades eternas sino, verdades concretas, los símbolos y reglas establecidas para el español, han ido variando en el tiempo y con seguridad, seguirán variando pero, mientras las normas y reglas establecidas por la Real Academia Española, no modifique alguna norma de la lengua, debemos cumplir con lo establecido con una sola finalidad, poder entendernos entre los parlantes del español, tanto al hablar, al escribir y al leer, de tal manera que no existan mal entendidos por el mal uso del idioma, por la inobservancia de lo que está establecido académicamente.
En los países de habla española, fuera de España, la lengua ha ido enriqueciendo el vocabulario con el uso de jergas propias de cada país, situación que puede considerarse positiva porque han ido constituyendo diversos dialectos derivados del español, sin embargo, debemos recordar que el cumplimiento de las normas gramaticales es importante.
La ortología merece una atención particular, pues, como se dijo anteriormente, como se escribe se habla, como no existe una buena ortografía, las personas, en general, hablan mal. En este documento, se analizan los métodos de enseñanza de la lectura y los múltiples problemas en cuanto a la pronunciación que existen y que han dado lugar a diversos dialectos. El término “dialecto” también es mal entendido, pues existe el criterio errado que las lenguas originarias, como el quechua y el Aymara, son dialectos en realidad ambas, son lenguas. El dialecto, tal como define la Real Academia Española es la: “Variedad de un idioma que no alcanza la categoría social de lengua”. Por lo tanto, la lengua española tiene varios dialectos que han ido derivando del español no solo en la jerga propia sino en la ortología. Este aspecto también se presenta en otras lenguas como el inglés en los Estados Unidos, pues la derivación está marcada por la ubicación geográfica, así, en el noreste el inglés es distinto al del centro, al del sudeste, al sudoeste, al noroeste y más aún si se consideran otras regiones del mundo como es Australia, África, Europa, etcétera. En consecuencia, no solo se debe escribir bien el idioma sino, también se debe hablar bien.
Mi tía Yolanda, como profesora de literatura, hizo que tenga un apego especial por la Épica tanto así que el año 1984, en base al libro de Raúl Salmón de la Barra, “Redención”, preparé una obra teatral con mis soldados; entramos en temporada dos semanas, una en el Teatro Municipal y otra en la Casa de la Cultura (véase el tríptico como Anexo B). El apego a la Lírica se debe a mi madre María Luisa, que me inculcó el amor por la poesía. Para los años de mi infancia en las noches, como no había televisión y peor internet, me motivó a la declamación de las rimas de Gustavo Adolfo Bequer, poemas de Eliodoro Ayllón Terán, de Ruben Dario y otros poetas; el apego y gusto por los poemas hizo que parte de mi vida sea dedicada a la composición de poemas, por estas razones.
La segunda parte del libro describe en forma general, sucinta y sin entrar en detalle a una de mis pasiones más grandes, la “Literatura”. Esta parte se ha dividido en la descripción de los Géneros Literarios y Figuras Literarias. La bibliografía referida al teoría literaria es amplia, en este libro se ha tomado como base a dos libros escritos por Nicolas Fernández Naranjo y Dora Gómez de Fernández, el primero refiere a los Géneros Literarios y el segundo a las Figuras Literarias; ambos documentos, tienen buena información, pero adolecen de orden y secuencia lógica y también presentan algunas carencias teóricas que en el presente trabajo se complementaron con la revisión de otras bibliografías, con la intención de que los estudiantes, investigadores y docentes, no solo escriban con buena ortografía sino que, escriban con elegancia y con buena retórica, para lo cual se requiere el conocimiento de los géneros y figuras literarias.
La tercera parte del libro se refiere a “El Ensayo” como un aporte para que, estudiantes, docentes e investigadores puedan contar con un documento base que no solo los guíe en la escritura de un ensayo, sino que los motive. La investigación en Bolivia ha sido una actividad que no se ha difundido en forma extensiva e intensiva, existen pocos investigadores e investigadoras, considerando el universo de profesionales; debido especialmente a que no se ha fomentado un aspecto crucial y básico de la investigación, referido a la lectura. En efecto, la investigación está íntimamente relacionada con la lectura; esta deficiencia, es una herencia del pasado inmediato pues durante la República, no se ha fomentado la lectura que ha inducido a la poltronería y em anatema crónica, afectada especialmente por la extrema pobreza en que se ha debatido la sociedad boliviana, pues las familias, en su generalidad, con ingresos esmirriados, apenas alcanzaban para alimentar en forma deficiente a los niños, adquirir de vez en vez algo de ropa; es así que la educación, que en la realidad es enseñanza y no educación, era dejada en manos de las escuelas y colegios fiscales o particulares, donde el profesor dictaba las clases en forma magistral, para que los educandos, aprendan generalidades y copien a un cuaderno en limpio partes de libros porque las escuelas carecían de libros sin posibilidad de comprobar, “la verdad”, por sí mismos a través de la investigación de bibliografía adicional. En la actualidad no ha cambiado significativamente esa realidad, sigue así en las escuelas y colegios, no porque no existan libros, sino por la “comodidad” de los profesores, de justificar su sueldo a través de la revisión de cuadernos que forman parte hasta del 50% de la nota final.
A la falta de costumbre de leer se suma la falta de comprensión de lo que se lee, tanto en niños como en adultos. La organización “Campaña Boliviana por el Derecho a la Educación”, organizó la investigación sobre la educación (mal denominado pues la escuela enseña) cuyo resultado ha sido la edición de un libro denominado “Situación de la Educación en Bolivia - 2024”, en el cual, respecto a la lectura de comprensión, establece lo siguiente: (Campaña Boliviana por el Derecho a la Educación 2024)
En las pruebas de lectura, el 74 % de los estudiantes de 3er grado de primaria se encuentra en los niveles de desempeño más bajos. La situación no mejora en 6to grado, pues cerca al 85 % de estudiantes tiene serias deficiencias en su aprendizaje. Esto implica que 7 de cada 10 niños de 3er grado y 8 de cada 10 en 6to grado de primaria no logran ser capaces de comprender el sentido de lo que leen, no pueden localizar o relacionar información explícita en los textos, reflexionar y emitir juicios sobre los recursos y las características del contenido y estructura del texto ni relacionar textos, a partir de sus propósitos comunicativos.
Esta situación ha creado que los libros sean de costo elevado, pues los pocos escritores, para recuperar la inversión y asegurar la ganancia a las editoriales e imprentas, subían los costos de producción y en consecuencia el precio de venta; aspecto que ha generado un fenómeno, propio de los Estados Subdesarrollados, que podríamos denominar, “síndrome del lector”, como se ha explicado anteriormente, caracterizado porque el costo de producción de los libros es elevado, debido al reducido universo de lectores e investigadores y los pocos asiduos a la lectura no pueden continuar con el hábito de lectura por las razones antes descritas, es decir por el precio elevado de los libros.
En la actualidad el costo de los libros aún es elevado, sin embargo, la evolución de la tecnología ha creado un espacio para que, a costo bajo, se pueda investigar, aun cuando existe la crítica en el sentido de que no todo lo que contiene la internet, es productivo, pero, tal como indica el científico Joe Dispenza “En la era de la información la ignorancia es un opción”.
En este sentido “El Ensayo”, constituye un aporte teórico que permitirá a los estudiantes y población en general, desarrollar el hábito a la investigación, cuya base es la lectura, con la intención de que el proceso desarrollado, pueda ser plasmado en documentos de investigación base de futuros estudios.
Ojalá que la Real Academia Boliviana de la Lengua, hiciera un seguimiento de los aspectos que se tocan en el presente documento, para incentivar no solo a escribir bien sino a hablar bien la lengua española, para una buena comunicación oral y escrita.