La Biografía del K'oyu
Biografía de Jose Luis Torrico Gutiérrez (1936-2018) y un poco de la Historia de Bolivia
| Autor: | Torrico Gonzales, Jose Antonio |
Prefacio
Hay vidas que no necesitan del estruendo para hacerse eternas.
Historias que no reclaman la atención del mundo, pero que, en
su humildad y coherencia, encierran una verdad más perdurable
que la fama o el poder. Ésta es una de esas vidas. La de un
hombre que no buscó ser recordado, y sin embargo, lo será
mientras alguien conserve su nombre en la memoria y su ejemplo
en el alma.
He sentido, al escribir estas páginas, que más que contar una
biografía estaba reconstruyendo un templo íntimo: el lugar
donde habita la memoria de mi padre. No un héroe mitológico,
sino uno de carne y hueso, de silencios elocuentes, de mirada
firme y manos gastadas por el trabajo. En su historia no hay
milagros ni hazañas descomunales, pero hay algo más difícil de
encontrar: una fidelidad obstinada a los valores que hacen
posible la decencia, esa virtud silenciosa que rara vez inspira
monumentos, pero que sostiene el mundo.
Y hay algo más. En estas páginas, inevitablemente, asoma
también la historia de un país. Una historia que, como tantas
veces ocurre, ha sido escrita casi siempre por políticos y narrada
desde los atriles del poder, con su retórica interesada, sus
omisiones calculadas y sus versiones oficiales que no siempre
coinciden con la realidad. Pero aquí, por primera vez quizá,
aparecen esos mismos acontecimientos vistos desde abajo, desde
la mirada sincera de un ciudadano común que no tenía
ambiciones de contar la historia de Bolivia, y que sin embargo la
vivió en carne propia: la percibió, la sufrió, la celebró, y ahora la
cuenta tal como la sintió, sin disfraces ni consignas.
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Recordar su vida fue también volver a escuchar el rumor de una
época. Las minas, el polvo, los trenes que se perdían en la
inmensidad del altiplano, las madrugadas de frío donde los
hombres bajaban al socavón como si descendieran al corazón
mismo de la tierra. En ese paisaje duro, mi padre aprendió a no
temerle al sacrificio, a mirar de frente la dificultad, a encontrar
belleza incluso en la rutina más austera.
Escribir sobre él no ha sido un acto de nostalgia, sino de gratitud.
Quise que estas páginas rescataran, del olvido que todo lo devora,
la historia de un hombre común que vivió con una grandeza
callada, sin esperar recompensa. Porque en un mundo donde lo
efímero y lo ruidoso se confunden con lo importante, me parece
un acto de justicia rendir homenaje a quienes encarnan la
honestidad, el amor al trabajo y la ternura sin testigos.
Este libro no pretende ofrecer una lección, sino un espejo. Ojalá
que en estas líneas, quien lea, descubra no sólo la vida de mi
padre, sino también un reflejo de su propia historia, de su propio
anhelo de vivir con dignidad, de su propia búsqueda de sentido
en medio del ruido del tiempo.
Porque al final, toda vida narrada con amor —aunque sea la más
sencilla— se convierte en una forma de eternidad. Y a veces,
también, en una forma más honesta de narrar la historia de un
país.